Martes, 24 de julio de 2012   |  Número 38
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residentes
TRES JEFES DE ESTUDIO DEBATEN SOBRE LA SITUACIÓN DE LA DOCENCIA
Los tutores advierten de que ‘su cuerda se está rompiendo’
Aseguran que su voluntarismo es lo que permite que salga adelante la formación del MIR

Hiedra García Sampedro / Imagen: Pablo Eguizábal y Diego S. Villasante. Madrid
Dentro de los hospitales y centros de salud, los tutores son la piedra angular de la formación que reciben los futuros especialistas; sin embargo, ante el aumento de la presión asistencial, porque no se cubren las bajas ni se contrata a más profesionales, los docentes ya no se ven capaces de continuar con sus labores formativas y algunos han planteado su dimisión. Para que la docencia no sea la parte débil del sistema, piden el desarrollo de los decretos autonómicos sobre formación sanitaria especializada, que supondría el reconocimiento al trabajo de los tutores en tiempo y medios.

Los tres jefes de Estudios que han participado en el debate: Francesca Pons, del Hospital Universitario Clínic de Barcelona; Agustín Julián, del Complejo Hospitalario de Toledo, y Anabel Cremades, del Hospital Universitario de Son Espases.

Agustín Julián, jefe de Estudios del Complejo Hospitalario de Toledo: En cuanto a la legislación docente, en nuestra comunidad no se ha desarrollado el decreto 183/2008 (por el que se determinan y clasifican las especialidades en Ciencias de la Salud y se desarrollan determinados aspectos del sistema de formación sanitaria especializada). De esta forma, el reconocimiento del tutor siempre ha sido una asignatura pendiente en Castilla-La Mancha. Sin embargo, el tutor es la piedra angular del sistema de formación. El problema está en que no hay reconocimiento de tiempo, ni de prestigio curricular para los docentes.

Por otro lado, hay algunas comunidades autónomas que van mucho más adelantadas y las tomamos como ejemplo.

En nuestro centro, hace dos años gracias a la Dirección iniciamos un programa de reconocimiento al tutor con una serie de complementos de tiempo específico. Por lo menos, se recompensa algo el esfuerzo de los docentes. Pero hoy día estamos tan presionados que es prácticamente imposible compaginar docencia y asistencia.

En este sentido, queremos que en todas las comunidades se avance con el real decreto y se favorezcan las actividades del tutor con tiempo y medios. Sin la voluntad y el esfuerzo de los tutores estamos completamente vendidos.

Francesca Pons, jefe de Estudios del Hospital Universitario Clínic de Barcelona: Primero es necesario decir que el Clínic tiene una estructura organizativa diferente, con institutos en torno a los cuales se agrupan las diferentes especialidades. Además de las figuras que hay en todos los hospitales, porque son obligatorias, nosotros tenemos un coordinador de docencia para cada uno de estos institutos, de manera que el coordinador tiene una visión más global de todas las personas que puedan estar en el área.

Cataluña fue la primera comunidad autónoma que instauró el reconocimiento económico a la figura del tutor, pero esta partida no basta para pagar a todos los docentes y además marca cuántos pueden ser acreditados para la formación.

Para cada hospital, dependiendo del número de residentes que tiene, se dedica un porcentaje de esta partida económica. Esta medida es buena y mala a la vez, porque ahora resulta que en un mismo centro hospitalario, tienes incluso en una misma especialidad a un tutor que cobra y hace el mismo trabajo que otro al que no se paga por sus labores docentes.

Ha sido un buen paso adelante pero hay que completarlo porque ha creado problemas de desigualdad entre los propios tutores. De momento, a pesar de los recortes, se sigue cobrando.

Anabel Cremades, jefe de Estudios del Hospital Universitario Son Espases: Los tutores de mi hospital nunca han cobrado, pero los que trabajaban en los centros de salud sí que tenían antes un complemento. Al ser tutores, se les disminuía el cupo de sus cartillas y cobraban menos por ello. De esta forma, se daba la situación de que cobraban menos que sus compañeros que no tenían residentes. Finalmente, se les compensó con un complemento que se cobraba a través de la propia variable. Este complemento ahora lo han quitado y por eso hay tanto movimiento y tantas protestas.

Los del hospital nunca han cobrado, pero no es su prioridad; lo que reclaman es tiempo porque la mayoría de tutores hacen todo el papeleo en su casa en vez de estar con su familia, y lo acaban dejando porque no dan abasto. Tienen tanta carga asistencial en sus servicios que si dedican tiempo a la docencia sus compañeros se desbordan y el trabajo no sale adelante.

La gerencia sí apoya que los tutores dediquen tiempo a la formación, pero es que no pueden. Si nunca se ha podido, porque siempre se ha dado prioridad a la asistencia, ahora es más complicado en estos tiempos que no se cubren las bajas, ni las vacaciones, ni se han renovado contratos y los servicios están bajo mínimos la mayoría. Me da pena pedirles cosas a los tutores porque sé que lo van a hacer a las diez de la noche en sus casas.

Agustín Julián: La parte más frágil del sistema siempre ha sido la docencia y cuando hay un problema o cuando hay que decidir, siempre sale perdiendo. Esto hay que regularlo de alguna forma.

Como decía Anabel, con la cantidad de cosas que les pedimos, se pueden pasar 15, 20 o 25 horas a la semana con las labores organizativas docentes, que las tienen que sacar de su tiempo libre. Eso se puede hacer durante unos meses, un año, pero en situaciones como la actual, donde encima hay menos tiempo y más dificultades, hay un momento en el que se rompe la cuerda del tutor, y detrás de él, el perjudicado es el residente.

Anabel Cremades: Además, es que son exigencias que nos pide el Ministerio de Sanidad, no son trabajos que nos sacamos de la manga para fastidiar a los tutores. El Ministerio nos exige que realicemos las entrevistas estructuradas y los informes, y en este sentido, se contradice, porque Sanidad marca unas exigencias pero luego el Gobierno no es capaz de reconocer esta labor de los tutores.

Agustín Julián: Hay un triángulo formado por nosotros, los tutores, el Ministerio y las comunidades autónomas. El Ministerio nos exige muchísimas cosas que tenemos que reclamar a los residentes y a los tutores, pero, sin embargo, es el gobierno de la comunidad el que tiene que facilitar, por el desarrollo del decreto, todas esas funciones, y la mayoría de las comunidades no facilitan ni desarrollan nada.

Cada comunidad reconoce al tutor de forma diferente.

Sanidad exige una actividad pero no facilita los medios.

Los tutores son profesionales implicados.


Hiedra García (moderadora): ¿Deberían perder la acreditación las unidades que por los recortes ya no puedan ofrecer formación de calidad?

Francesca Pons: Ha ocurrido en algunos centros y para algunas especialidades, que han recortado intervenciones quirúrgicas en las que debe participar un residente. En algunos centros no existe la actividad mínima que marca el programa formativo de la especialidad. Si esto sigue así y progresa, se podrían dar muchos casos.

Anabel Cremades: Los residentes tienen miedo de que su formación se vea perjudicada con todo esto, sobre todo por el recorte en el número de guardias.

Agustín Julián: Las guardias son clave. Hay especialidades cuya formación depende mucho de las guardias porque existen capacitaciones que solo las adquieres en ellas, y estamos viendo cómo se está reduciendo el número de guardias y hay rotaciones muy específicas que no van a poder cumplir con los objetivos de su programa.

Es un gran peligro, aunque en algunos centros será más pronunciado. No es lo mismo que estés rotando en algo muy específico, como puede ser Nefrología o Cardiología o UVI, donde no es lo mismo que hagas 8 guardias o 16, porque no vas a salir con la misma capacitación.

Anabel Cremades: En este caso nos dirán que hagan guardias gratis. Aunque si antes se operaban 10 aneurismas y ahora se operan dos, no se puede hacer ni cobrando ni gratis, es que no lo van a ver.

Francesca Pons: El problema no es cobrar o no, sino lo que representa para la formación de los residentes la disminución de actividad.

Agustín Julián: Es una situación que no tiene sentido. En muchas comunidades se pide una ampliación horaria por las tardes y no hay actividad formativa ni asistencial que hacer porque se han recortado o ajustado las consultas, las técnicas o los quirófanos. Tienes una exigencia, pero no puedes cumplirla.

Hiedra García: Además, se están planteando nuevas exigencias a propósito del nuevo modelo formativo, ¿cómo ven los tutores la troncalidad?

Agustín Julián: Lo vemos como una losa gigantesca que tenemos encima y en la situación actual, si acaba de caer, lo vamos a tener complicado.

Francesca Pons: Va a suponer un trabajo enorme y muchísimo más esfuerzo si no va acompañado de unos medios económicos que ahora mismo no están previstos, realmente va a ser complicadísimo.

En un momento del debate: Agustín Julián, Hiedra García (moderadora), Anabel Cremades y Francesca Pons.

Hiedra García: En Baleares, los tutores están tomando decisiones drásticas como la dimisión por los recortes en los centros sanitarios...

Anabel Cremades: Es necesario decir primero que ellos nunca hablaron de dejar la docencia, porque siempre va a haber residentes junto a ellos aunque no tengan el cargo de tutor. En cualquier caso, los MIR van a estar protegidos. Pero sí querían dimitir como tutores por la labor organizativa, que es voluntaria. Como medida de protesta utilizaron esto, pero no contra nuestros gerentes, sino en contra del gobierno de la comunidad.

Los tutores, más como médicos, consideran que se va a perjudicar mucho al sistema sanitario y que va a ser muy difícil formar a residentes. Además, los vamos a formar para nada porque no va a haber trabajo tras la residencia.

Si dedicas muchas horas de tu tiempo libre a algo que es voluntario, que en tu contrato no se especifica, puedes decir que te vas a limitar a hacer lo que pone en el contrato y después irte a casa.

Agustín Julián: Es curioso porque al final, el tutor y toda la gente que está involucrada en la formación vuelven a pensar en el residente, y a pesar de todo, continúan con su trabajo, aunque sea en la sombra o sin cargo.

Un ejemplo de este esfuerzo se ve en los cursos de formación. Existen un total de 17 y se hacen voluntariamente. A veces, ves a gente en el hospital que ha tenido guardia el día anterior y se queda todo el día para dar el curso de reanimación cardiopulmonar a los residentes de primer año. Es un ejemplo de que siguen comprometidos, a pesar de todos los problemas.

Francesca Pons: Además, ningún tutor pide nada a cambio. Quien da los cursos de formación transversal es la gente de los hospitales. Ellos dan las clases y nunca han tenido nada a cambio.

Anabel Cremades: Por mi parte, tenía miedo de que este año no quisieran dar los cursos porque coincidieron las dimisiones con la acogida de los nuevos residentes y con los cursos de bienvenida. Sin embargo, todo el mundo hizo sus cursos porque es gente muy implicada y sabe priorizar. Pero no hay que olvidar que a veces la cuerda se rompe.

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