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Jueves, 03 de enero de 2013   |  Número 47
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LA PROFESIÓN ATRAVIESA UN MOMENTO MARCADO POR LA PRECARIEDAD
Coordinación y flexibilización, herramientas señaladas para erradicar el paro médico
“No hay nada peor que formarse más de 10 años y no tener expectativas laborales”, señalan

Carlos Cristóbal / Imagen: Adrián Conde / Pablo Eguizábal
Las consecuencias de la crisis se están dejando ver en muchos estamentos del sistema sanitario. También en lo que se refiere al desempleo, que ha pasado de ser un mal menor a un problema cada vez más importante y, lo peor de todo, que no parece tenga visos de solucionarse. Universidad, formación, distribución, flexibilización… Son solo alguno de los términos que los especialistas de diferentes ámbitos congregados en este debate han utilizado a la hora de señalar causas y posibles medidas a tomar para reconducir una situación que afecta tanto a los profesionales actuales como a los que se incorporarán en un futuro a la práctica médica.

Los protagonistas del debate sobre el paro médico: Fernando Rivas, vocal de Médicos en Formación y/o Posgrado de la OMC; Esperanza Vázquez, directora general de Recursos Humanos de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León; Santiago Ruiz, director médico del Hospital Universitario HM Montepríncipe; y Miguel Ángel García, coordinador de Estudios de la CESM.


Ricardo López, director general de Sanitaria 2000: En los últimos meses hemos visto cómo el porcentaje de médicos y de profesiones de índole sanitaria está creciendo…

Santiago Ruiz, director médico del Hospital Universitario HM Montepríncipe: Creo que el problema del paro en la profesión médica es algo cíclico. Recuerdo que cuando terminé la residencia ya era un problema y nos encontrábamos en una situación en la que nos teníamos que buscar la vida, ya sea intentando meter la cabeza en un hospital público o encontrar alternativas. Es verdad que la formación del médico le lleva a creer que la única alternativa cuando termina el MIR es la sanidad pública, pero la realidad te indica que no es así. En los últimos años ha ido cambiando el panorama sanitario y la sanidad privada ha pasado de ser una alternativa hostelera a ser una alternativa real para los pacientes. Eso hace que cada vez se muevan más profesionales hacia la sanidad privada.

En nuestro grupo, y también en otros grandes grupos hospitalarios, cada vez hay más personal sanitario que están optando en exclusiva por el modelo privado. Tenemos más de 2.000 médicos que están trabajando con nosotros, de los que más de 300 tienen contrato laboral. Y no hay más porque son ellos quienes no quieren, sino que se corresponsabilizan de su propia gestión. El médico es el que decide si prefiere tener un contrato laboral o estar bajo un modelo de prestación de servicios que es el que hace que tengan más capacidad económica y de contratar equipos. La mayoría de nuestros equipos están trabajando en exclusiva y cada vez el remanente de gente que venía a la sanidad privada buscando un complemento de lo que hacían por la mañana es cada vez menor. Nosotros tenemos concentrada la actividad en los equipos que están trabajando en exclusiva para nosotros.

Ricardo López: Esperanza, ¿cuál es su visión desde una Administración autonómica que por una serie de circunstancias geográficas se habla siempre de que tiene esa complicación?¿Es un problema a la hora de plantearse la solución a este déficit de profesionales?

Esperanza Vázquez denuncia el aumento del paro médico en los últimos años.

Esperanza Vázquez, directora general de Recursos Humanos de la Gerencia Regional de Salud de Castilla y León: Precisamente yo he vivido, hace unos cuatro años, un gran déficit de especialistas. Además en Castilla y León teníamos verdaderos problemas, sobre todo por las características geográficas. Con planificaciones que hemos llevado a cabo en zonas donde teníamos más problemas, ahora vemos que el crecimiento del paro médico es una realidad porque tenemos 92 parados, sobre todo de Familia y Comunitaria. Sorprende que en poco tiempo, cíclicamente se pase de un problema de déficit a uno de paro. Y con un dato muy interesante, porque en la sanidad de Castilla y León hemos incrementado muchísimo la plantilla de médicos desde las transferencias, hemos pasado a 1.700 médicos más y no hemos sido una de las comunidades que ha reducido plantilla, sino que se ha mantenido estable desde 2010. Es sorprendente que con una planificación como la que teníamos aparezca el problema del paro médico, que siempre es preocupante para una Administración y para un Gobierno, ya sea provincial, autonómico o incluso el de España. Ante esta situación tiene que haber una corresponsabilidad entre muchas instituciones, empezando por la universidad, que es quien oferta la plazas de medicina, pasando por la oferta postgrado y analizando las plazas que ofertamos las Administraciones Públicas y el empleo privado. Conjugando esos tres aspectos yo creo que debemos llegar a una planificación para que los médicos, que han dedicado tanto tiempo a formarse y tan cualificadamente, tengan un puesto de trabajo.

Fernando Rivas, vocal de Médicos en Formación y/o Posgrado de la Organización Médica Colegial (OMC): Creo que tenemos que hablar de datos, y resulta difícil saber cuántos médicos hay en paro, cuántos trabajando, dónde trabajan, qué especialidad tienen… El control a día de hoy es bastante pobre, pero si nos remitimos a algunos estudios publicados, y me voy a referir al que publicó el año pasado el Ministerio de Sanidad sobre la salida de los médicos que se habían formado entre los años 2006 y 2010 tenemos unos datos interesantes. El estudio dice que le 94,4 por ciento de los nuevos especialistas estaban empleados. Que la media de duración de los contratos de este tiempo era de 7,5 números de contratos. Los que habían salido en 2006 habían tenido una media de 12 contratos en un periodo de cuatro años. Que la duración media del contrato que habían tenido estos sujetos era de once meses. Y que el 86 por ciento había sido empleado en la sanidad pública, de los que el 58 seguían en el hospital en que se habían formado y en la inmensa mayoría de los casos era también la ciudad donde vivían y habían hecho la residencia.

Fernando Rivas.

La situación actual en que vivimos es muy diferente, con reemplazos de jubilado y déficit económico en la que si antes había contratos precarios ahora los hay más. Y no hablamos del aumento del número de estudiantes en las facultades de medicina, el aumento de plazas que se realizó del MIR en 2007 siete llegando a casi de 7.000 plazas cuando hoy estamos en 6.200 y, por tanto, el aumento de especialistas en formación. Es escenario en el que vivimos es preocupante y nos toca a todos, Administraciones y colectivos profesionales, colaborar para salvar una situación que da un poco de pena que sea cíclica. Si ocurrieron hace 30 años, ¿por qué tienen que volver a pasar? Sin duda el momento es vital para poder solucionar las cosas, y el problema es qué se nos puede ocurrir. Evidentemente, las salidas a la sanidad pública existen, muchas y variadas. Quizás haya que enseñar a la gente que hay otras salidas, pero también buscar manera de que esta gente se pueda colocar, ya sea en la pública o la privada.

Miguel Ángel García, coordinador de Estudios de la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM): Quisiera insistir en algo que se ha comentado al principio. Estamos en un marco general que no podemos olvidar. No se puede hacer un milagro sanitario que no se está pudiendo hacer a nivel social. Creo que es bueno no olvidarse de esto para muchas cosas pero, sobre todo, para entender lo de los ciclos. Cuando oigo esto pienso en enfermedades raras, que aparecen un día con síntomas y otro desaparecen, para volver a desaparecer. Imagino que para los primeros médicos serían un misterio, pero creo que en los trabajos de demografía hemos trabajado para entender que también hay gérmenes que explican esto. No se puede comparar esta situación con la de hace 20 años porque hay un fenómeno como la crisis que supone un cataclismo. Lo que está explicando que hoy empiece a apuntar es que desde hace cuatro años la crisis ha parado el crecimiento del sistema sanitario, que estaba dando trabajo a tanta gente con anterioridad. La sorpresa en 2005 cuando presentamos el estudio es que había 10-15 años de exceso antes de que la situación cambiara. Dos años después todo el mundo nos daba la razón porque ese sistema estaba absorbiendo a todo el personal. No son ciclos inexplicables. Ha ocurrido un cataclismo sanitario cuyos responsables no dan la cara ni desde el mundo de las finanzas ni desde el de la política y eso es lo que nos está condicionando la situación. Desde ahí se genera este problema humano, que en el caso del médico es especialmente complicado dado que es una herramienta humana muy peculiar, porque además de estar muy cualificada se le está pidiendo un servicio muy personal centrado en la persona. El riesgo del paro es que se convierta en una herramienta de gestión, y es ahí donde tenemos que evitar caer.

Ricardo López: Me gustaría saber si a día de hoy se puede afirmar que la profesión médica no es un problema acuciante, pero si puede serlo. ¿Estamos en una situación preocupante o hay que contextualizar la situación con la crisis?

Esperanza Vázquez: Yo creo que es un tema que se tiene en cuenta. En Castilla y León siempre hemos intentado estar en la misma línea entre las instituciones para que no haya altibajos. Por ejemplo, en las universidades de la Comunidad donde se imparte Medicina se llegó a un número límite de plazas a ofertar que era de 400; la oferta MIR la ofertamos en 380-400... Un aspecto muy importante que yo querría resaltar es que dentro de este marco económico hay medidas que nosotros vamos a poner en marcha inmediatamente. Se trata de unas medidas que no son de crecimiento, por supuesto. Estamos valorando la posibilidad de que las personas que cumplan la edad de jubilación dejen paso a las nuevas generaciones. Queremos aprovechar la formación reciente de los que salen para que se  incorporen al sistema sanitario en lugar de las personas que llevan muchos años prestando servicios a la administración. Tenemos calculado que saldrán unas 800 personas y eso permite que puedan tener un empleo estable otras 800 personas o que puedan acceder a un puesto en Castilla y León.

Ricardo López: Se trataría de hacer obligatoria la jubilación a los 65 años, ¿no es así?

Esperanza Vázquez: Estamos pensando que los que cumplan la edad de jubilación no se prolonguen como ahora, que lo normal era mantener el servicio activo hasta los 70 años. Ahora nos planteamos que en la edad de jubilación se deje de prestar ese servicio activo para provocar el cambio general en las plantillas. Sin ningún tipo de menoscabo, por supuesto, en las personas que han ejercido su labor en el sistema.

Santiago Ruiz pide una mayor flexibilidad del sistema sanitario.

Ricardo López: Es una de las medidas que pueden tomar las Administraciones, aunque es controvertido porque muchas comunidades han legislado en otro sentido.

Fernando Rivas: Hay muchas Comunidades que han legislado en contra de esa medida. No tanto en contra, como pensando en el control del gasto, forzando jubilaciones o animando a la jubilación a los 65 y luego cubriendo una de cada diez bajas que se generan. Me alegra escuchar esto, pero lo idóneo sería que se extendiera a todo el país. Habrá que ver si eso se puede llevar a cabo, porque si económicamente no se puede mantener eso o se hacen estudios y se determina que no es necesario, va a haber un reemplazo generacional.

Miguel Ángel García: De hecho, hay un tope por ley según el cual por cada diez amortizaciones solo se recupera una. No es un tema tan simple. Además, está la persona concreta que llega a los 65 años, aunque me parece totalmente comprensible pensar en las generaciones jóvenes. También se pueden tomar soluciones intermedias que la Administración sanitaria, no sé si por dificultad legal, no se ha planteado, como es el caso de la jubilación parcial. Hay muchas herramientas de gestión para no usar a las personas como tal. Se ha perdido la cultura de la negociación y yo creo que daña mucho. Se trata de una situación muy compleja y habría que hablar mucho.

Santiago Ruiz: La jubilación parcial en médicos no se nos ha planteado. Nosotros no obligamos a nadie a jubilarse si no quiere. Son ellos los que eligen jubilación, y mientras estén en condiciones pueden trabajar. No cabe duda que una persona que lleve mucho tiempo trabajando tiene mucha experiencia. En el caso de la privada se cobra por el trabajo que se hace, así que la persona que es activa se jubila cuando quiere. La figura de jubilación parcial sí la aplicamos en nuestro personal de enfermería o de otro tipo de personal sin ningún problema. Creo que la sanidad privada tiene mucha más flexibilidad para contratar y hacer otras herramientas de gestión. No nos engañemos, el sistema no es todo un sistema de médicos, sino de todo el personal que trabaja en un hospital o centro de salud. No es solo el médico, porque también existe paro en la enfermería, en las auxiliares…existe paro en el Sistema Nacional de Salud. Al final lo que se puede hacer para mejorar esto es ser mucho más flexibles. Si tengo baja ocupación, en vez de tener una planta con un paciente, los junto a todo en la misma. Pero eso en pública no se puede hacer. Puede que necesitemos flexibilizar nuestra forma de ver las cosas. Tenemos un muy buen sistema sanitario con unos muy buenos profesionales que tenemos que intentar sean más flexibles.

Esperanza Vázquez: Hemos intentado medidas de este tipo dentro de poder provocar el relevo generacional, pero es un tema más complejo de lo que parece porque no solo interviene la Administración autonómica, sino también la Seguridad Social. En este contexto donde tenemos unos techos presupuestarios, es muy difícil poder tomar medidas de este tipo porque si la Administración Autonómica sale beneficiada repercute de forma negativa en otra institución. Poder equilibrar los intereses de todas es complicado. El problema son las trabas burocráticas, que habría que intentar eliminar pero que surgen cuando hay conflicto de intereses entre las distintas administraciones.

Ricardo López: Se habla mucho de la movilidad de profesionales. Una de las ideas más extendidas habla de que es más complicado que un profesional se mueva entre comunidades a que se vaya a otro país. Puede que sea una realidad que pueda dificultar la solución a este problema.

Fernando Rivas: Hay algo de lo que no se habla mucho, pero que es inherente a nosotros. Se trata de una cultura extendida de no movernos. Cuando hablo de esto con compañeros europeos se extrañan porque casi todos estudian fuera de su casa desde los 18 años, hacen la residencia en otro sitio e incluso en otro país, y luego vuelven cuando son profesionales cualificados y se mueven por otros territorios. Nosotros, culturalmente tenemos mucho más arraigado el concepto de estudiar en nuestra casa. Por eso el estudio del Ministerio hace mención a cuántos hacen la carrera en el mismo sitio. Y las Administraciones lo promueven porque todas las provincias de España quieren una facultad de medicina. ¿Para qué?¿Tenemos algo que ofrecer en todas las provincias?¿Es necesario tener una facultad en todas y cada una? Si eso se promueve desde la Administración no es solo porque le interese, o a las universidades les interese tener facultades de medicina. Pero el hecho es que culturalmente tenemos un concepto de poca movilidad. Son pocos los médicos que no estudian estando en su propia provincia y no hacen la formación fuera. Con lo cual, si hablamos de movilidad es verdad que existen trabas, burocráticas o de otro tipo, pero también es en parte por la propia cultura. O se cambia la mentalidad del país reduciendo facultades de medicina y haciendo una gestión de hospitales centralizada o no tendremos esa mentalidad.

Miguel Ángel García.

Miguel Ángel Garcia: De esto hemos hablado muchas veces, y es verdad. Pero tenemos derecho a tener nuestra cultura. Otra cosa es que demostremos que eso es malo, que es lo que se tendría que analizar. El hecho de que el 70 por ciento de los profesionales ejerciera en la provincia donde reside y se ha formado es parecido al francés. Curiosamente allí han aprendido algo que nosotros no hemos aplicado aún, que es a gestionar la distribución de los recursos humanos desde la formación. En un momento dado han reformado el examen de acceso a la formación especializada de forma que cambia la dinámica para potenciar la distribución. El sistema antiguo potenciaba la concentración de médicos generalistas y especialistas en determinadas zonas, por lo que se introdujo una reforma para que el propio sistema de formación sirviera de herramienta de distribución de los profesionales.

Aquí, sin embargo, ponemos las facultades donde nos parece y concentramos la formación especializada en determinados centros sanitarios. Lógicamente, un neurocirujano no se puede formar en un hospital de poco nivel. Pero se puede manejar las formaciones distribuyendo un poco mejor. Creo que esto es lo que aún no se ha interiorizado. El tema de la distribución de profesionales tampoco es una cosa que tenga una dinámica misteriosa, sino que se puede trabajar con ella. Por ejemplo, en comunidades como Castilla y León que es la más dispersa quizás haya que introducir esta herramienta porque ellos tienen la formación muy concentrada y habría que compensar porque es mucho más fácil. Además, hay experiencias de unidades docentes descentralizadas que sí hacen llegar la formación a las provincias y que gente la gente vuelva posteriormente. También deberíamos aprender a manejar esa herramienta.

Ricardo López: Hemos hablado de los médicos que se marchan al extranjero, y no sé si saben si les consta que por la situación que atraviesa el país  hay profesionales que están optando por salir a otros países en busca de empleo.

Fernando Rivas: Hace pocos días que la OMC ha publicado, como todos los años, los datos de gente que pide los documentos para poder emigrar a otros países. Hemos visto como ha subido unos años una auténtica barbaridad, pasando de 700  hace tres años a 2.100 en lo que llevamos de este.  El año pasado ya subió y este sigue subiendo. Es normal, porque los médicos están viendo que no tienen opciones y están decidiendo emigrar, principalmente a Reino Unido, Alemania y Francia. Pero también estamos viendo cómo hay gente que se va a Australia o Nueva Zelanda, países a los que antes nadie se planteaba irse y ahora lo hace. Eso tampoco es malo, pero nos tiene que llamar la atención sobre todo en los tiempos que corren o que van a empezar a correr, porque la crisis sanitaria solo está empezando y la veremos en su más cruda realidad. La gente tiene que buscarse el pan y tendrá que emigrar si no lo puede hacer en España, donde se tendrá que tomar medidas de incentivación para trabajar no tanto en los núcleos principales como en los más alejados. Hay que potenciar eso a nivel local, pero también hay que facilitar la salida de gente porque vivimos tiempos en los que muchos no van a poder trabajar aquí.

Ricardo López: esas medidas de motivación para llevar a profesionales a lugares donde es complicado ubicarles en un momento de crisis no pueden ser económicas.

Esperanza Vázquez: Nosotros estudiamos todas estas medidas para atraer profesionales a Castilla León. Está muy claro que el profesional se forma allá donde nace. Pero tenemos un problema, y es que los hospitales comarcales, incluso en momentos de contratos más mediocres, no atraen a los profesionales. Tenemos una Unidad de Búsqueda de Empleo, que constituimos de cara a buscar profesionales en la que tenemos un listado de 1.900 médicos, no todos ellos en paro, y se les oferta plazas estables de más de un año en hospitales comarcales y siguen rechazándolas. Por ejemplo, en radiodiagnóstico teníamos 40 médicos inscritos y que rechazaron una plaza estable. Es un tema que hay que valorar y ver por qué muchas veces el contrato inestable es provocado por el mismo profesionales, que prefiere estar en un hospital grande con contratos temporales que en uno más pequeño con un contrato estable. En ese sentido, sería interesante analizar la situación y buscar medidas para hacerlo atractivo.

Fernando Rivas: Es una cuestión de mentalidad, porque la gente quiere estar en el superhospital de nombre aunque sea en peores condiciones, que es algo que no entiendo.

Santiago Ruiz: Nosotros seguimos creando plazas dentro de nuestros hospitales y ahora vienen a buscarnos porque se ha corrido la voz de que tenemos contratos de alguna manera estable y se hace una buena radiología. Pero nos ha llegado a pasar en algún momento de nuestra historia estar dando contratos laborales fijos con bastante más dinero de lo que se estaba ganando en la sanidad pública y que la gente no quisiera venir porque había una idea de que era mejor trabajar en un hospital como La Paz. Yo he tenido médicos que después de empezar a trabajar con nosotros les ha salido una plaza inestable en un hospital público y se han ido para a los pocos meses pedir volver. Intentamos que vuelvan, pero a veces es complicado porque las plantillas están sujetas a las necesidades. Se mantiene la idea de que la sanidad privada no es una salida, hay una barrera cultura a no trabajar en los grandes hospitales.

Las facultades de medicina están bien, puedes tener una donde quieras. Pero si nos atenemos a los datos de eficiencia para una sanidad pública lo que hay que hacer es tener la mayor cantidad de casos de patologías complejas concentrados en un sitio. No podemos tener 50 centros en los que se hagan tres casos.

Esperanza Vázquez.

Miguel Ángel García: La idea no es por qué el profesional tiene la resistencia cultural a moverse a un hospital comarcal o de otro tipo. Pero cuando las cosas se plantean de forma negativa acabas haciendo realidad lo que tú estás haciendo como hipótesis y se crea más resistencia. Yo creo que lo que falta es, más que privatizar la gestión, la mentalidad. Estoy seguro de que en manos de un gestor privado, el hospital comarcal X y su máximo responsable van a estar pensando en cómo hacer ese hospital atractivo, ya sea a través de la incentivación o pensando cómo cambiar su cultura para que los profesionales que están allí no lo vivan como un exilio. Hay un reto más grande, que es pensar en cómo incorporar toda la formación médica a que sea una herramienta de distribución de profesionales.

El médico que sale formado en la misma comunidad en la que residía, se quedaba en el 80 por ciento de los casos. Cuando venía de otra a formarse se quedaba un 60 por ciento. Es decir, se puede gestionar flujos. A lo mejor hay que crear algún grupo de trabajo para ello, pero es necesario gestionar toda esta problemática de una forma más global. Es verdad que tenemos enfrente el problema económico, pero es la mejor oportunidad posible para pararse a pensar cómo pensar en global todos los problemas que estamos teniendo.

Santiago Ruiz: Cuando hablamos de esa cultura creo que nos estamos refiriendo a la formación en MIR. Nosotros tenemos una experiencia muy buena en nuestro Centro Integral de Oncología. A muchos de nuestros oncólogos que entran como junior, que acaban de terminar la formación o llevan poco tiempo trabajando, les estamos promocionando para que vayan fuera a formarse y, cuando vuelven, siguen teniendo el mismo puesto de trabajo. Eso es tremendamente positivo, porque mandamos a un oncólogo a hacer una estancia de dos años en Estados Unidos en la que les intentamos gestionar y ayudar en todo, y cuando vuelven siguen teniendo su capacidad para trabajar aquí si quieren. Saben que mantienen su puesto y que han adquirido gran riqueza en su formación, y no solo de MIR sino cuando ya se ha terminado.

Un médico tiene que seguir formándose toda la vida, y por eso es también es bueno que una persona que se acerca a la jubilación siga formando a los demás. Yo creo que en el espíritu del médico está la formación continua. No se trata de decir “ya soy oncólogo y no tengo que formarme más en la vida”. Hay que estar al día, y eso es aplicable a todos los ámbitos de la medicina. Da igual que estés en gestión, en formación o cualquier otra cosa. Un médico clínico se tiene que seguir formando porque cada tres meses una sociedad científica saca una guía nueva, y un médico que se dedique a otra cosa diferente tiene que estar tirando para hacer lo mejor posible tu trabajo. Debemos promover la formación desde el propio MIR, pero también después. Sería muy positivo.

Fernando Rivas asegura que no ha habido planificación en la formación de profesionales.

Ricardo López: Hemos hablado del los problemas que plantea la distribución geográfica a la hora de cubrir determinados puestos, especialmente en alguna especialidad. El paro está estrechamente ligado a algunas especialidades y se podría enlazar con la planificación a la hora de formar profesionales.

Fernando Rivas: Cuando escucho que hace años sufríamos un déficit de profesionales, siempre decía que no era así. Se trataba más de un déficit de determinados especialistas en determinadas áreas, porque luego había concentración de especialistas en algunas áreas que no tenían la posibilidad de trabajar porque no se querían mover o no les parecía atractivo lo que se les ofrecía en otro sitio. Hemos vivido unos años en los que hemos pasado de tener unas 6.000 plazas de formación a 7.000 y otra vez nos estamos desinflando. Creo que todos tenemos parte de culpa a la hora de haber hecho esa demanda de profesionales. Las sociedades científicas hacían unas demandas que a veces eran atendidas y otras veces no. Lo que hemos ido viendo es cómo se han ido cogiendo esas plazas de formación y qué salidas tienen ahora. Es verdad que creo que ha faltado planificación. Cuando uno analiza la entrada y la salida del MIR se da cuenta de que no ha sido adecuada. ¿Por qué no lo ha sido? No lo sé. Creo que no ha habido una reflexión profunda sobre qué es lo que necesitamos; no hemos tenido un registro de profesionales, que es algo que llevamos reclamando muchos años.

En el fondo, todo eso ha conducido a que en especialidades como cirugía torácica, que presenta 14 plazas al año, diez de ellas hayan sido adquiridas por médicos extracomunitarios. Lo primero que habría que plantear primero es si ese número es necesario, y después tomar medidas para que los que se formen tengan posibilidad de mantenerse aquí. Es necesario plantearse las necesidades de especialistas, dónde hacen falta. Y después, plantearlo en el Interterritorial y hacer una oferta acorde a esas necesidades. Vamos a empezar a tener dentro de unos años 7.000 personas en las facultades de Medicina, pero no vamos a disponer de esas 7.000 plazas de especialista. Va a haber que buscar maneras de que la gente se forme para tener una salida y que sea lo que va a necesitar posteriormente. No se pueden crear bolsas de paro en determinadas especialidades que luego no puedan tener una salida.

Es importante el modelo de distribución geográfica durante el MIR. Coincido con Miguel Ángel a la hora de ver un momento como este como una oportunidad. Tenemos que aprovechar este momento para cambiar el sistema y poder ayudar a que los que se estén formando ahora encuentren un panorama que, dentro de lo malo que pueda ser, tenga visos de brotes verdes.

Esperanza Vázquez: Recientemente he estado en la Comisión Técnica Delegada de Recursos Humanos que convoca el Ministerio. En ella transmitieron la preocupación de que las universidades de Medicina han llegado a las 7.071 plazas ofertadas y la oferta MIR 6.300. A las Comunidades Autónomas nos pedían crear grupos de trabajo para valorarlo porque esa tendencia no es posible. Estamos generan paro a largo plazo. Es decir, estás creando estudiantes por encima de la oferta MIR, por lo que vas a dejar a estudiantes sin poder seguir formándose. Es un momento de reajuste, pero hay algo que me parece más preocupante. Con los ajustes presupuestarios todas las Comunidades Autónomas estamos redefiniendo plantillas y necesidades asistenciales, incluso cambios de estructuras sanitarias. Si estamos en un cambio de la sanidad pública, la oferta MIR va ajustándose pero las universidades están por encima de lo que se oferta, ahí está el peligro de desajustes y se provoque el paro.

Miguel Ángel García: La radiografía es clara. El MIR tiene capacidad de ajuste, no tanto por planificación sino porque faltaba dinero en las Comunidades Autónomas, pero dado el momento de crisis tiene su lógica. Los sistemas sanitarios se están redefiniendo o están intentando reorientarse. Lo único que no está dando ningún viso de poder flexibilizarse es el número de clausos, que es lo que se lleva diciendo que hay que hacer desde 2008 y no se ha hecho. Si los responsables de esto tienen mirada en el futuro, no pueden quedarse de brazos cruzados. Nos estamos planteando un horizonte diferente que está entre las 5.500 y las 6.000. No vamos a resolver una situación puntual, no podemos pensar tanto en el ahora como en un futuro probable en el cual el sistema sanitario volverá a crecer, pero no al ritmo que estaba. Con lo cual, rehagamos los cálculos.

¿Cuál es el problema? Que ahora es muy difícil desmontar una facultad, pero eso es algo de lo que se viene avisando desde hace tiempo. Es decir, pero la responsabilidad no recae en las organizaciones profesionales, en los médicos ni en los gestores directos del sistema sanitario. Está recayendo en nuestros dirigentes políticos, que una vez más están fallando, hay que decirlo claro. Nosotros tenemos que decir que 7.000 plazas, en este momento y desde hace tres años, es excesivo. No sé cuántos años más tendremos que decirlo. El problema es que, siendo muy malvados, y utilizar el paro como herramienta de gestión. Incluso en ese escenario el paro no sirve, porque un médico que se pasa un año sin ver pacientes no ofrece las mismas garantías cuando lo haga. Es un poco absurdo. Aquí falta responsabilidad.

Santiago Ruiz.

Santiago Ruiz: Estoy de acuerdo en que falta planificación desde las propias universidades, pero también falta algo a la hora de definir el número de plazas MIR. Hay que tener en cuenta que se va a formar los especialistas que se van a necesitar cinco años después por los que se van a jubilar, van a fallecer o van a abandonar la práctica en la sanidad  pública… La experiencia de sistemas como el británico o el estadounidense es que forman menos especialistas de las necesidades reales de remplazo, lo que les permite importar  especialistas de fuera. Alguien puede irse a trabajar a Inglaterra por eso, porque no forman 50 cirujanos si esas son sus necesidades, sino que forman 44 y los otros seis los cogen de fuera. A lo mejor tenemos que empezar a plantearnos que eso es así y pensar que si queremos resultar atractivos de alguna forma tenemos que planificar todo, no solo las facultades. También el MIR y tener en cuenta las necesidades reales que tenemos.

El problema es que muchas veces se utilizan las plazas MIR para aplazar el problema del los que han salido. Nos tenemos que parar a pensar si esas 7.000 plazas eran realmente las necesarias para cubrir las necesidades del sistema sanitario a cinco años vista. ¿Vamos a formar en España los especialistas que vamos a necesitar dentro de cinco años o estamos formando de más? Esa es la pregunta, y donde creo que se encuentra el problema. Hay que detectar qué necesidades tiene el sistema sanitario, que es lo que nadie aborda. Si tengo que formar médicos de una determinada especialidad los formo, pero no podré formar más de los que necesito.

Hablamos de un problema de volumen, y de que el médico necesita estar entrenado para hacer todo esto. La cirugía es un tema tan técnico, y cada vez más según avanza la tecnología, que o llegamos a un punto en el que necesitamos cinco tenemos que formar cinco, o incluso cuatro, o la hemos fastidiado. Toda la formación del médico es un problema en este momento por parte de quien los forma en las facultades, de las Administraciones que crean la oferta de plazas MIR, y de lo que tiene que hacer el médico cuando termina esa formación.

Ricardo López: El aumento del paro lleva aparejado consigo una mayor cantidad de lo que Esperanza ha llamados ‘contratos mediocres’. ¿Es una tendencia?

Fernando Rivas: Es lo que hay. En Andalucía no se hacen contratos por encima del 75 por ciento, incluso tengo compañeros que tienen contratos al 25 por ciento. Ahora mismo los contratos eventuales son los que están más a la orden del día. A lo mejor deberíamos ir hacia un modelo en el que el contrato laboral sea el que prime en vez del estatutario. Ahora estamos viendo contratos de cinco días, de una semana, suplencias de corta duración… Es algo que tiene que existir, todos entendemos que siempre tiene que haber una bolsa de médicos en paro que se encarguen de remplazar a aquellos que, por diferentes circunstancias, no puedan ejercer. Pero evidentemente, no se puede convertir en el contrato de la mayoría de los profesionales que forma parte del sistema sanitario, tanto en el sector público como en el privado, aunque es verdad que en ese ámbito se hace menos y se apuesta más por los contratos indefinidos con objetivos. A lo mejor habría que empezar a transportar eso al modelo público.

Miguel Ángel García pide responsabilidad a la Administración a la hora de sacar plazas en las facultades de Medicina.

La inmensa mayoría de los eventuales, que conforman el 30 por ciento de muchas plantillas, están bastante asustados porque muchos de ellos llevan cinco años con ese tipo de contratos y no ven la salida. Y mucho más los que están saliendo ahora, que saben que les esperan este tipo de contratos.

Miguel Ángel García: Los datos del paro hablan de 2.372 médicos en paro. Un 10 por ciento de la promoción anterior que se ha quedado sin trabajo.

Fernando Rivas: Pero hay un dato a tener en cuenta, y es que han ido más de 2.000 médicos de España…
Miguel Ángel García: Lo que ahora se está manifestando en el sistema se debe a los factores indirectos, la inmigración y la precariedad. La precariedad es uno de los elementos más importantes. Pero vista la situación, todos sabemos que el problema no será la precariedad, porque se ha cuidado especialmente a la hora de negociar los acuerdos de este año la continuidad de los eventuales. Pero la eventualidad significa lo que ha expuesto Fernando: en un momento dado la situación empeora y ya no se respeta lo pactado. Ese es nuestro gran temor. De hecho, otra de las precariedades es en lo que se va a basar la recirculación del MIR.
Ricardo López: En Madrid se va a implantar la jornada de tarde, algo que desde la Consejería se ha tomado como una medida de ahorro. ¿Les parece que puede ser una medida adecuada para reducir las cifras de paro?

Santiago Ruiz: Nosotros llevamos mucho tiempo aplicando ese modelo. Para mí es fácil decir que es muy efectivo, porque tengo dos turnos de profesionales en mañana y tarde. Nosotros intentamos adaptarnos a la demanda. Por la tarde tenemos muchísimo volumen de exploraciones radiológicas porque los horarios de trabajo son de mañana y aunque hay gente que viene en ese horario, intentamos adaptar nuestra gestión también a los que vienen por la tarde. Tenemos mucho personal que trabaja en jornadas partidas, no todo es entrar a las ocho y salir a las tres. Eso es así porque hay gente que le conviene, y creo que es importante a la hora de gestionar los recursos humanos escuchar al trabajador. Hay cosas que van a turnos, pero en otras podemos intentar modular para dar al trabajador la mejor calidad posible. Utilizamos la jornada partida porque tanto al trabajador como a nosotros nos funciona muy bien. Hay muchas fórmulas para tener jornadas de mañana, de tarde o adaptadas.

Esperanza Vázquez: Nuestra experiencia en Castilla y León es que en mayo, aprovechando el incremento de jornada que se dictaminó a nivel nacional, también flexibilizamos la jornada e  incluso negociamos con los propios trabajadores unos turnos del agrado de todas las partes. Pero yo no creo que sea una medida para crear empleo, sino de mayor aprovechamiento de los recursos humanos. Sin embargo, no hemos detectado que con ello se genere empleo.

Miguel Ángel García: El problema es que realmente eso pueda servir para lo que se dice. Habría que ver hasta qué punto los objetivos se cumplen. Hay que ver hasta qué punto una renuncia de una parte del sueldo de unos profesionales va a suponer un beneficio para otros. Yo entiendo las dificultades que tiene la Administración con el dinero, pero no que intente negociarlas. Los profesionales no hemos tenido nada que ver en esto. Como mucha parte de la sociedad, no somos conscientes de haber tenido responsabilidad en esta quiebra financiera, y ahora de repente el problema es que la flexibilidad como concepto se entienda, pero se aplique con dureza. Flexibilidad es que yo produzca herramientas para ajustar la distribución del trabajo. Sin embargo, el sistema actual está basado en la rigidez. Eso habrá que hablarlo y tener en cuenta que los profesionales y los trabajadores son personas y habrá que incentivar algunas cosas. Hacen falta mucha transparencia y mucho diálogo. Ya veremos…

Ricardo López: Los datos dicen que un tercio de los residentes estaban realizando unas funciones que no les son propias. Es una medida que busca la eficiencia económica pero está evitando que otros profesionales se incorporen a puestos de trabajo…

Fernando Rivas.

Fernando Rivas: Puede que lo que diga sea políticamente incorrecto, pero detrás del aumento del MIR en los últimos años está un ahorro en mano de obra. Una de las cosas que les decía a los residentes cuando entraban en los hospitales era “no os creáis que por hacer más, hacer sustituciones, etc… vais a ganar un puesto de adjunto”. Siempre ha ocurrido que el residente ha llegado a suplir, pero ahora está sucediendo más y se están teniendo denuncias directas. Eso es algo que no se puede hacer, porque es ilegal. El médico en formación necesita siempre una supervisión. La Administración debe saber que estamos vigilando eso porque no se puede hacer. No solo es malo para el médico en formación, que no obtiene esa formación de forma supervisada, sino que además hay unos riesgos inherentes al paciente.

A los gerentes de los centros se les aprietan las tuercas y la manera de encontrar soluciones, sobre todo en el ámbito de la atención primaria, es sacar los recursos de los residentes que tienen a mano.

Miguel Ángel García: Hace unos años, el motivo del aumento en el número de plazas de formación médica en el Reino Unido era el hecho de que ellos empezaban a ver con cierto temor su realidad sanitaria. Resulta que por cada dos plazas de médicos en formación había algo más de una de especialistas. Lo hacían por criterios de seguridad, porque no parecía muy normal.

Hay que darse cuenta de que el médico de formación está formándose, valga la redundancia. Necesita trabajar y resolver situaciones sanitarias, y por eso tiene un contrato de trabajo y una práctica, pero ésta tiene que ser supervisada y no se puede olvidar.

Santiago Ruiz: Al médico en formación se le utiliza muchas veces como mano de obra barata. Las urgencias de los hospitales públicos de Madrid están llenas de médicos en formación. Es una realidad, no algo opinable. El problema es que gran parte de la asistencia que reciben en Madrid nuestros ciudadanos en una urgencia es de un médico que no tiene un título de especialista y que a lo mejor es un residente. Son gente que a lo mejor llevan dos meses haciendo una rotación y los están soltando en una puerta para que sean la primera cara que se encuentra el paciente cuando llega. Creo que hay que adaptarlo y debe haber una responsabilidad diciendo que las urgencias de los hospitales y las plantas de hospitalización no pueden estar en manos de los residentes.

Fernando Rivas: Precisamente sobre ese tema se desarrolló un decreto en el cual se hace una mención explícita a la supervisión y el área de urgencias en concreto. Decía que esa área tenía que tener una ordenación especial. Solo cuatro o cinco comunidades han desarrollado este decreto. Ahí sí creo que la culpable es la Administración. ¿Cuántas Comunidades han articulado sus leyes para las áreas de Urgencias tengan un sistema bien organizado? Pocas, porque incluso ha habido casos en que se ha desarrollado pero no se ha ejecutado. Estamos ante un problema en el que muchos se escudan en que no ha salido la troncalidad, pero si te ponen a esperar esto funciona por milagros. Y no porque los médicos no sepan lo que están haciendo, sino porque falta supervisión, ayuda y soporte. Quizás, si eso estuviera mejor ordenado, se ahorraría más tiempo, no habría tanta demora en las urgencias, los residentes aprenderían mucho más y desde luego todo iría mucho mejor.

Esperanza Vázquez: Yo quiero añadir que nosotros le hemos dado bastante importancia a ese tema. No voy a negar la realidad de lo que pasa en los hospitales y últimamente los residentes están denunciando mucho que están haciendo determinada actividad asistencial sin tener que hacerla.

Nosotros lo estamos persiguiendo. Además, hacemos especial hincapié a los gerentes y responsables de los hospitales es la responsabilidad que puede recaer en ellos. La ley es muy clara y exige una tutorización. Les recordamos que en el caso de que no la hubiera y se produjera algún problema la responsabilidad que podría recaer en ellos o en el propio tutor es tremenda. Conocemos casos hasta de tutorización a distancia, que es algo muy sorprendente. Se juega con el riesgo por parte no solo de los profesionales sino también de los gestores de los hospitales. Estamos detrás de ello, aunque sabemos que es difícil porque a la vez que hay que contener gasto, pero la ley es la ley y determinadas actuaciones tienen consecuencias.

Santiago Ruiz: En nuestro caso, los propios médicos en formación son lo que se preguntan hasta dónde pueden llegar y hasta dónde no. Tenemos clarísimo que nuestra actitud en este momento es esta: el residente siempre tiene que estar tutorizado. Por mucho que quiera estar más libre, siempre tiene que tener un especialista por detrás. Hace mucho tiempo que tomamos la determinación de que no era posible tener gente  sin título en la urgencia cumpliendo determinadas funciones.

Ha sido un cambio que ha costado mucho trabajo realizar, porque tradicionalmente muchas privadas se habían nutrido de los residentes que hacían una ‘peonada’ para sacarse un sobresueldo en la privada. Hace tiempo decidimos que teníamos que dar un salto de calidad y ofrecer a nuestro paciente un especialista recibiéndole. Es algo importante y que hay que hacer. Los MIR deben estar siempre tutorizados y toda la profesión médica debería luchar por ello.

Para mí el residente es una persona muy importante dentro del hospital, porque cuando hablo con ellos me cuentan qué tal van las cosas. Es muy importante hablar con nuestros propios residentes para sacar conclusiones de cómo funcionan las organizaciones porque mejoramos con ello.

RONDA CONCLUSIONES:

Miguel Ángel García: Tenemos que ser responsable a la hora de gestionar el futuro y usar todas las herramientas de gestión, tanto las de personal como las de distribución de la formación, número de profesionales a formar, etc... Y es muy importante que seamos creativos para no permitir que perdamos competencias de los médicos que en los próximos años van a tener serias dificultades. Seamos creativos en todo, a la hora de buscarles posibilidades laborales y de mantenerse en una práctica decente. Y utilicemos la palabra flexibilización en su sentido cierto.

Esperanza Vázquez.

Fernando Rivas: Vivimos un momento de crisis en la profesión médica, con un paro acuciante. Pero es también el momento de oportunidades para innovar en los modelos de formación para hacerlos más efectivos; en los de contratación; y en la manera de distribuir a los profesionales estableciendo bien los registros y trabajando bien desde la base sin olvidar que la medicina es un continuo que es largo y en el que se tiene que pensar a largo plazo. Para ello es importante contar con los profesionales, porque creo que nos hemos equivocado poco en nuestras predicciones y somos partícipes de la situación que estamos viviendo.

Esperanza Vázquez: No hay cosa peor que estar formándose más de diez años y que, terminada esa formación, no haya unas expectativas laborales. Hay que apelar a la corresponsabilidad entre todas las instituciones implicadas: universidad, Ministerio de Sanidad, Administraciones Autonómicas Sanitarias… para llevar a cabo una adecuada planificación para que aquel que se forma tenga una salida laboral aceptable.

Santiago Ruiz: Tenemos que promover que el sistema de salud es universal. No se trata de público o privado, hay algo que podemos hacer entre todos. Tanto la sanidad privada puede suponer un descargo para la pública en todos los aspectos como la pública es un paoyo para la privada en muchos casos. Creo que deberíamos intentar avanzar un poco más en la sanidad, que lo que tiene que hacer es dar un servicio a nuestros ciudadanos para que todo vaya lo mejor posible. Que quien mejor haga las cosas sea quien las haga. Creo que por ahí deberíamos trabajar, porque mejorando esas fórmulas de gestión, con planificación real, lograremos mejorar lo que de verdad se necesita: que los profesionales que se forman no estén desmotivados y sin saber qué va a pasar con ellos.

 

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