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Hiedra García Sampedro. Madrid
Un plan ideal de estudios de Medicina debe ser coherente, ofrecer un espacio cada vez mayor de responsabilidad al alumno y desechar el viejo “sistema cómodo y barato” de “copiar apuntes y memorizarlos”. Esta es la conclusión del un informe elaborado por la Comisión de Educación Médica del Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina. Es una metodología “ideal” para la que el alumno de Medicina está “muy preparado”, ha asegurado a Publicación de Formación Sanitaria el presidente del CEEM, Íñigo Noriega.
Íñigo Noriega.
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El problema surge al querer instaurar este modelo deseable y además seguir con las antiguas estructuras, lo que está ocurriendo ahora con la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior. A ello se suma las diferentes fases en las que están las universidades españolas en cuanto a la adaptación del nuevo sistema.
Este cambio, “abarca una mentalidad educativa global”, recuerda Íñigo Noriega, porque “habrá que formar cuanto antes a los ciudadanos del futuro” para que sepan “construir su propio aprendizaje”. Noriega asegura que los estudiantes pueden adaptarse fácilmente a los cambios “si se les ofrece un plan coherente”.
Sin embargo, el informe del CEEM apunta que el modelo actual tiene la ventaja de ser “fácilmente organizable y requiere una dotación de recursos menor que otros sistemas propuestos”. Se corre el peligro de acomodarse en esta situación y ocasionar una merma en la calidad de la formación.
Según el CEEM, “todos tenemos que centrar nuestro empeño en lograr que este cambio se haga efectivo, en caso contrario, podríamos afirmar sin lugar a dudas que el Proceso de Bolonia ha sido una oportunidad perdida”.
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